lunes, 25 de febrero de 2013

Una mirada desde el pasado (I)

David revisaba sus notas de la última semana en el computador cuando sonó el comunicador.

- ¿Si? ¿Quién es? - bromeó.

- Papá, ¡sabes muy bien que soy yo! ¿A qué hora vienes?

- Ye estoy terminado, creo que puedo salir en unos 10 minutos.

- ¡OK! ¡No llegues tarde!

- No hay problema, un be... - su hija se desconectó sin que él pudiera terminar la frase.

Como todos los viernes, esa era noche "familiar", en la cual David y María salían, generalmente al cinema a menos que ella decidiera que ninguna película realmente valía la pena. Sin embargo, ya David había sido debidamente informado de todos los detalles de la película que verían hoy.

La revisión de sus notas no arrojó ningún cambio en lo que era su impresión inicial: todo estaba en orden. David siempre había sido de las personas más organizadas en una sociedad en la que la organización lo era todo, pero además gustaba de verificar nuevamente cada asunto antes de cerrarlo definitivamente. Después de decir "apagar", esperó a que la imagen del computador se desvaneciera por completo antes de levantarse de su asiento y dirigirse a la salida.

La sede del "Instituto de Implicaciones" en el que David trabajaba quedaba a unos 500 metros de la estación pública de transportación más cercana. A él le gustaba mucho caminar esa distancia, decía que le recordaba a la forma en que las personas solían hacerlo siglos atrás, en las ciudades de la Tierra.

Al llegar a la estación había varias cabinas desocupadas. Se dirigió a la primera a su derecha, deslizó su tarjeta, dijo su destino en voz alta "casa". Aún no se acostumbraba a la nueva tecnología interpretadora de pensamientos, o más propiamente interpretadora de impulsos cerebrales. Entró a la cabina, escuchó el típico "bip" y cuando retomó consciencia estaba en una de las cabinas de la estación local a cien metros de su hogar. Camino una vez más la distancia, lentamente, pensando. Le parecía imposible que ya hubiesen transcurrido casi 6 años.

Al entrar, le pareció extraño que todas las luces estuvieran apagadas - María, ya llegué, ¿dónde estás? - Ella también acostumbraba a estar esperándolo los viernes de cinema, lista para salir.

- Estoy aquí papá, en el estudio - escuchó. No estaba muy seguro de haberlo logrado, pero no quiso que sonara a reproche sino a broma cuando dijo: - Hija, muchas gracias por la bienvenida tan afectuosa.

- Lo siento Papá, pero es que quiero mostrarte algo.

David se sentía muy orgulloso de María. Ella era una chica inteligente, cuestionadora e inconforme cuando se le obligaba a aceptar las cosas "porque si". Las pruebas escolares habían mostrado que su coeficiente intelectual estaba en el 1% superior entre los individuos "no-mejorados" y por eso había sido aceptada en la universidad tempranamente. Educar a una adolescente como ella era todo un reto pues era una chica muy dulce pero a la vez fuerte y rebelde. A veces le preocupaba la frecuencia con la que se metía en problemas con otras personas, especialmente profesores e instructores, y por su escaso interés en hacer amigos. Al menos, hasta ahora no había escuchado de ella nada aterrador como "¿sabes papá? Me gusta un chico".

Últimamente, María había adoptado como pasatiempo el revisar el material de trabajo que David llevaba a casa. No había ningún peligro de que ella viera algo indebido pues la videoevidencia era automáticamente catalogada y no había forma de sacar información confidencial del Instituto, ni siquiera de su propia oficina. Además, todo el material era, por ley, de carácter público, aunque con ciertas restricciones.

María pasaba horas y horas mirando estos videos. Le interesaba ver las ciudades, los medios de transporte, la tecnología, pero sobre todo le interesaban las personas, su comportamiento, cómo interactuaban, cómo se reunían. Una vez mencionó que en el futuro escribiría un libro sobre las costumbres antiguas en la Tierra.

- A ver, ¿qué sucede? Se nos va a hacer tarde para el cine, comienza en 15 minutos y tú siempre quieres comprar comida antes de entrar a la película.

- Si papá, ya nos vamos. Pero quiero que veas esto antes.

El computador generó una imagen congelada multidireccional. Ésta mostraba a un hombre de unos 20 ó 25 años que daba la rara impresión de estar mirándo justamente en hacia David y María. A su alrededor, la gente pareciera caminar ignorando lo que el individuo estaba haciendo.

- ¿Qué te parece? - dijo ella sin dejar de mirar la imagen - Esta bien, esto es curioso María, pero se trata de un fenómeno estudiado muchas veces dentro de la teoría de no intervención.

- Lo se papá, y ya he revisado toda la información disponible al respecto. Pero este caso es único.

- ¿Único? ¿Por qué lo dices?

- Primero, por la ubicación del individuo. Con base a las imágenes disponibles, calculé su ángulo de observación. ¿Y adivina qué? Él está mirando justamente "hacia nosotros", por decirlo en alguna forma.

- María, sabes que esos cálculos pueden tener un margen de error importante.

- Lo sé. Pero eso no es todo.

- A ver, ¿qué más tienes?

- En los estudios contenidos en la teoría de no-intervención, se han analizado siempre los angulos de observación, tal como yo lo calculé, y las duraciones de este tipo de fenómenos con el fin de demostrar que se trata simplemente de hechos fortuitos. Pero... - María empezó a buscar en algunos libros que se encontraban en el escritorio y leyó de uno de ellos - pero... lo más interesante es que hay 2 eventos de este tipo que no se encuentran registrados en los libros de la teoría, ¡dos eventos con los mismos ángulos de observación que el que yo he calculado!

- ¿Qué? ¿Cómo puede ser eso? Déjame ver - y María entregó a David el libro del que justo había leído la información - ¿Qué libro es este? - dijo mientras lo giraba en sus manos para leer en su portada -¿Dónde conseguiste un libro?

- Papá, en muchas bibliotecas aún hay libros. Este es un resumen de los eventos anuales más importantes en los inicios del Instituto de Implicaciones, cuando aún desarrollaban los principios de la retro-observación. Esto muy segura de que nadie imagina que esta información está disponible y, como puedes ver al final de la sección que presenta los eventos, se dice que éstos deberían ser estudiados en más detalle cuando la tecnología lo permitiera.

- Lo cual nunca sucedió, ¿cierto? O por lo menos no hay evidencia de ello.

- Exactamente - exclamó María estirándose en la silla y mirando a su padre - pero eso no es todo.

- ¿Aún tienes más? ¿En qué has estado usando tu tiempo? ¿Estás abandonando tus responsabilidades en la universidad por esto?

- Papá, tranquilo. Vi la primera imagen hace unos días, pero todo el análisis lo hice esta tarde. Además, hoy es viernes... y esto es muchísimo más interesante.

- Ok, dime más tienes. Se nos hace tarde - dijo tratando de disimular su creciente interés.

- Bien, en los estudios de la teoría de la no-intervención se indica que ninguno de estos eventos ocurre por un largo período de tiempo. Se requiere una duración de al menos 30 segundos para ser detectados automáticamente por los sistemas de vigilancia.

María hizo una pausa, para medir la expectación de su padre. David estaba realmente interesado en escuchar el final.

- Papá - dijo - el invididuo que te mostré en la imagen estuvo allí por 29 segundos.

- Que extraño... ¿Estás segura de que duró exactamente eso?

- Segura, hasta en milésimas de segundo. Pero es que aún hay más: él estuvo allí por 29 segundos... ¡durante 365 días consecutivos! Con calor, lluvia, nieve... con lo que fuera.

- ¿Qué? ¿Estás segura?

- Absolutamente. Y lo que es aún más intrigante es que él no ha estado "allí" en el mismo sitio siempre, sino que a lo largo de ese año cambió de posición milimétricamente cada día para que su ángulo de visión fuera exactamente el mismo SIEMPRE. ¿Qué te parece?

David no sabía que decir. Por una parte, estaba anonadado por el análisis de María. Lo que ella había hecho en una tarde era el trabajo de días o semanas de gente muy especializada, si es que realmente alguien hacía análisis como este. Por otra parte, el asunto mismo le resultaba confuso e intrigante.

- "Apagar" - dijo ella repentinamente y la imagen se desvaneció - ¿Nos vamos papá?

- ¿A dónde? ¿Después de todo esto? - dijo David como volviendo a la realidad.

- ¡Al cine! ¿A dónde más? ¡Quiero ver esa película! - dijo María mientras se movía con prisa - Mañana te puedo mostrar toda la información que recopilé.

- Claro, vamos pequeña - dijo David, tratando nuevamente de disimular lo intrigado que estaba, y sabiendo que a ella no le gustaba que la llamara en esa forma.

- ¡No me llames así! - María replicó golpeándole suavemente en el brazo y sonriendo.

Salieron de la casa rumbo a las cabinas. María iba conversando sin parar, de una cosa y de otra, mientras David hacía un esfuerzo por escucharla. Pensaba nuevamente en que ya hubiesen transcurrido casi 6 años, en cuánto amaba a María y en que su sonrisa todavía era la de una niña, pero que ya estaba dejando de serlo. También pensaba en el hombre de las imagen, mirándole directamente a los ojos.

Esa noche disfrutaron de la película y de la compañía que se brindaban uno al otro.

(Continuará)

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lunes, 18 de febrero de 2013

Café Soledad

¿Quién iba a pensar que te conocería en Café Soledad? Justamente allí, donde los restos de corazones y sueños se acumulan para desecharse al final del día.

Los solitarios llegán allí conducidos por sus penas, pero nosotros en cambio compartimos una mesa, un café y lo que llevabamos dentro. Disfrutamos de la música y nos sentimos a gusto. Mis manos tomaron las tuyas y nuestros corazones se tocaron. Pensamos, imaginamos y soñamos lo suficiente para llenar varias vidas.

Pero la soledad nos pudo más, quizás simplemente debía ser así, y lo nuestro se nos fue. Quizás estaba escrito que aquel libro que encontré una vez en Café Soledad, un libro que hablaba del amor, lo perdería en el mismo lugar.

Quizás lo nuestro duró tan solo un instante, pero siento que duró más, siento que no terminó. A veces pienso que sólo te imaginé y no puedo contener el llanto, pero el recuerdo de tu mirada me salva pues es algo que simplemente no puede ser imaginado.

Muchas veces he vuelto a Café Soledad procurando encontrarte. Allí está nuestra mesa, y también bebo un café. La pena de no encontrarte me conduce allí una y otra vez. Quisiera verte. Y te llevaría a otro lugar.

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domingo, 6 de enero de 2013

Fuera de este mundo (final)

De acuerdo a nuestros cálculos, debes estar ahora en el límite del alcance de nuestros instrumentos de comunicación. Por eso he decidido enviarte este mensaje. Lamento informarte que nuestro proyecto ha sido oficialmente cancelado. No podemos hacer más. Los argumentos han sido los esperados: no se pueden tomar más riesgos y las pérdidas ya han sido suficientes. Sin embargo, y esta información es extraoficial, hay esperanzas de que un proyecto similar, impulsado por otros participantes, tenga como destino el planeta. Cuenta con más recursos y los científicos e ingenieros involucrados han seguido un camino tecnológico un poco diferente que les puede permitir mayores avances... pero también pueden representar un gran fracaso. De acuerdo al plan, deberían estar en posición de colocar una nave en el planeta cuatro años después de tu llegada al mismo. Esto es todo lo que se... y ni siquiera puedo decirte que es información oficial. Lo siento. Por favor, no pierdas las esperanzas.

Le tomó varios días reunir el valor para escuchar el tercer mensaje. Pero pensó que no tenía nada más que perder.

A pesar del mensaje, cada dìa se repetía conscientemente que no debía albergar esperanzas. El programa de la misión le permitiría transmitir un resumen de los resultados ehasta la Tierra, pero demoraría años en llegar hasta allí y la tecnología para hacerlo nunca había sido probada. El volumen de información, análisis y resultados quedaría especialmente protegido en la nave, esperando la llegada de misiones futuras. Porque casi con seguridad algún día los humanos llegarían a poblar el planeta.

Pero muy dentro de ella, esperaba que algo sucediera. Soñaba escuchar el sonido atronador de alguna nave, su presencia oscurenciendo el cielo.... o quizás recibir un mensaje, quién sabe de donde...

Y entonces se cumplieron 4 años en el planeta tal como decía el mensaje, y nada sucedió. Quiso engañarse a si misma pretendiendo que no sabía la fecha exacta, como muestra de que no guardaba esperanza alguna, pero casi contaba las horas. Quizás era un poco tonto pensar que algo pasaría exactamente ese día, pero no pudo evitar llenarse de decepción.

Desde entonces se sintió más vacía por dentro.

Pero ahora mismo, el sonido inconfundible y atronador de una nave que tanto imaginó era bastante real y la estaba dejando sorda. Todo vibraba a su alrededor.

Se levantó rápidamente y fue a calzarse sus botas para poder salir. En ese momento se miró al espejo y sintió como si lo volviera hacer desde aquel día recién llegada al planeta. Allí miró a una persona para quien el tiempo indudablemente ha pasado... estaba delgada, el cabello bastante lacio le llegaba a los hombros, y sus ojos quizás lucían un poco cansados y tristes... pero aún pudo reconocerse. Y sintió que aun conservaba belleza y femineidad. Sintió que aún tenía vida.

Se dirigió corriendo a la puerta mientras el sonido empezaba a hacerse menos intenso, y le aterró la idea de que quien manejaba la nave hubiese cambiado de idea y se estuviese marchando. Pero el sonido era más leve pero también más cercano, así que dedujo que simplemente había aterrizado.

Por fin salio, sintiéndose un poco desorientada pero enseguida miró a la izquierda, que era desde donde venía el sonido. Sus ojos se toparon con una nave que, a primera vista, tenía la forma y geometría de algo que pudiera haber sido construido en la Tierra. Sin embargo, era un poco más pequeña que la suya. ¿Y si era un vuelo no tripulado? Eso sería, después de todo, una decepción colosal. Aguardó hasta que los motores de la nave se detuvieron por completo. Entonces se hizo un silencio que le pareció denso... y eterno.

Transcurrió 1 minuto... 2 minutos... nada. Pensó nuevamente en la posibilidad del vuelo no tripulado y concluyó que no tendría sentido.

5 minutos.

Por fin, algo que parecía se una puerta empezó a mostrarse en el costado de la nave que miraba hacia ella. Y ésta se abrió completamente, lo suficiente para que una silueta que parecía humana se apreciara en el umbral. La figura dio unos pasos para salir de la nave y comenzó a aproximarse a ella.

Ella no pudo creer lo que veía. Y entonces dijo la última cosa que hubiese anticipado decir en ese momento:

- ¿Qué haces tú aquí?

Él la miro por primera vez en años. Y en su mirada había felicidad, y también tristeza. Respiró profundo antes de responder.

- Lo primero que quiero hacer es decirte nuevamente, en persona, que lo siento - dijo él - se que es demasiado pedir que me perdones por todo lo que hice, por todo lo que has pasado, pero lo único en que he pensado en los últimos años, cada día, es estar frente a ti para decirte que lo siento.

Ignorando lo que acababa de escuchar, ella le preguntó sobre la nave y cómo había sido él quien llegara allí. Él trató de resumir una historia de años en unas pocas palabras.

- Existía un proyecto paralelo al nuestro que estaba siendo desarrollado con la colaboración de diversas partes. Muchos recursos, pero sobre todo un enfoque tecnológico fresco y novedoso. Lograron desarrollar una nave más eficiente y más rápida, capaz de hacer cosas que a nosotros nos hubiesen llevado quizás 100 años en lograr. Pero aún este caso los abundantes recursos se agotaron, sólo se disponía de una nave y entonces el programa de tripulantes se complico.¿Cómo enviar a una persona sola? Dijeron que podrías haber muerto y que tendrían que "sacrificar" a alguien enviándolo sólo al planeta. Yo había estado tratando de entrar al programa por mucho tiempo, hasta que un día me llamaron. No lo dudé ni por un instante.

Ella, que había estado tratando de que su lado científico se mantuviera a flote, no pudo contener finalmente tanta rabia y se abalanzó sobre él. Comenzó a golpearlo en la cabeza, en el pecho, en los brazos y las lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas. Le gritó cuánto lo odiaba por lo que había hecho. Él no hizo ningún intento por defenderse.

- Por favor déjame terminar - dijo mientras la tomaba por los brazos - déjame terminar, que aún hay más.

- ¿Qué más puede haber? ¿Qué pretendes al venir aquí?

- Si hay más. Como dije antes, esta nave es mucho más eficiente y rápida, además de ser increíblemente maniobrable. Es suficientemente avanzada para aprovechar toda lo que sabemos sobre los agujeros de gusano y moverse en el espacio. El viaje desde la Tierra sólo tomó dos años y medio, pero podría llegar en aún menos. Y, además, está capacitada en para volar de regreso... a casa.

Al escuchar esto, consiguió calmarse por fin. Las miradas de ambos se encontraron.

- La nave puede llevar sólo una persona de regreso... y estoy autorizado para relevarte en tu misión. Sólo tienes que llevarte toda la información experimental que has recabado. Les he dicho que quiero quedarme, y puedo entrenarte en todo lo que necesitas saber sobre la nave. No importa lo que decidas, yo no voy a regresar, vine para quedarme.

- ¿Y tú esperas que, con esto, todo quedé atrás y así olvide lo que hiciste? - espetó ella con frialdad.

- Lo que hice no lo puedo cambiar. No puedo recoger el dolor que esparcí en tu vida. Pero en este momento, te ofrezco todo lo que tengo. En verdad, el aspecto científico de la misión no me importa. Haré todo lo que tenga que hacer porque es lo mejor para la raza humana... pero la verdadera razón de involucrarme en la misión has sido tú, primero para estar contigo y luego, cuando supe que la nave estaba capacitada para regresar, para ofrecerte esa posibilidad. Nunca quise que perdieras la esperanza, por eso hablé con el director de nuestro proyecto para que te enviara un mensaje. Revelar esa información pudo haber significado verme fuera de esto, pero necesitaba tomar el riesgo.

Ella lo miraba incredulidad. No sabía que decir.

- Una vez más tengo que decirte que lo siento. Simplemente tuve mucho miedo, aunque jamás quise hacerte daño.

Ella dio media vuelta y caminó nuevamente hacia su nave, de donde no salió en horas. Él, después de permanecer un buen rato de pie entre las dos naves, se dedicó a comprobar las mediciones registradas durante el viaje y a organizar un pequeño campamento.

Cuando se hizo de noche, ella por fin salió. Él estaba sentado en una roca a unos 20 metros de la nave, contemplando por primera vez el cielo desde el planeta que sería su hogar por mucho tiempo, muy probablemente para el resto de su vida. Ella se sentó a su lado.

- Es hermoso, ¿cierto? - preguntó ella - Si, lo es... mucho... - respondió él.

Guardaron silencio durante minutos, hasta que ella dijo:

- Me hiiciste muchísimo daño... a pesar de quien soy, no me será fácil perdonarte.

- Te entiendo.

Ella respiró profundo e hizo silencio. Se sintió nuevamente tranquila después del día de hoy, después de 5 años. Habló finalmente.

- Mañana será un largo día, tengo que ponerte al tanto del avance de los experimentos. Pero pasado mañana será domingo, creo que podemos tomarnos el día libre. Puedo llevarte a la playa.

Se miraron brevemente, dedicándose una sonrisa tímida. Luego, contemplaron las estrellas por horas hasta que el sueño los venció.

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sábado, 29 de diciembre de 2012

Fuera de este mundo (II)

Un bip de su transmisor la trajo de nuevo al presente. Llevó la mano a su cintura, tomó el aparato y leyó el mensaje de la computadora, que indicaba que los frutos "nativos" que estaba analizando no eran aptos para el consumo humano.

Los meses de investigación habían arrojado algunas pistas sobre la historia del planeta. Desde el inició había llamado la atención de los científicos el hecho de que la atmósfera fuera tan similar a la de la Tierra y, sin embargo, la variedad de formas de vida fuera tan disímil. Ella había formulado una teoría, que se había tornado la más popular entre los expertos, en la que planteaba que la composición original de los gases que rodeaba el planeta, y que debía servir como caldo de cultivo para la aparición de vida, era similar pero no idéntica a la que existió en la Tierra. De este modo, las condiciones ligeramente diferentes se tradujeron en la aparición de diferentes especies, fundamentalmente plantas hermafroditas, que liberaron oxígeno a la atmósfera en un proceso análogo al de la fotosíntesis.

Ella había desarrollado la teoría sobre el planeta con un rigor científico incuestionable, aplicando métodos novedosos y extremadamente avanzados para la recopilación de data de planetas distantes. Y ahora los resultados de la investigación en el planeta iban confirmando todos sus detalles.

Si estuviese en la Tierra, sus descubrimientos le valdrían premios, reconocimiento y admiración, todos ellos merecidos.

Pero estaba en ese planeta, donde no tenía siquiera con quien compartir sus satisfacciones o sus fracasos al final del día.

Los últimos meses habían sido para ella de disciplina y trabajo tremendos. Había estudiado y catalogado casi 150 de las especies vegetales del planeta, principalmente del tipo que proporcionaba frutos de aspecto comestible. Había levantado las estructuras el invernadero, además de sembrar y controlar el crecimiento y adaptación de 50 especies terrestres, todo de acuerdo al plan original de la misión. Las reservas alimenticias traídas en la nave, en forma de nutrientes molecularizados que ocupaban un mínimo espacio, alcanzarían para alimentar 10 personas por 100 años, pero era necesario saber si era posible autosostener una población. El éxito de las misiones futuras de colonización dependía de los estudios que llevaba a cabo.

Devolvió el transmisor a su cinturón, se calzó las botas sin ajustarlas y emprendió el camino de regreso a la nave, dejando atrás la playa. Su mente era nuevamente un hervidero de pensamientos. Le gustaba pensar, le hacía sentirse aún viva, acompañada, aunque frecuentemente no le gustasen los pensamientos que tenía.

Hoy cumplía 5 años en el planeta. Un total de 60 meses de trabajo arduo y mínimo descanso. 60 meses de soledad.

¿Cómo era posible que todo esto le pasara a ella? ¿Por qué? No se consideraba una mala persona, ni había hecho mal a nadie. Hasta en ocasiones ayudaba a alguien que lo necesitaba. ¿Por qué entonces tanta injusticia? Se veía a si misma como una persona que merecía un poco más de la vida. Más allá de sus logros científicos, que eran reconocidos por todos, sentía que merecía amor, ser amada, ser importante y única para un alma gemela. O al menos que alguien quisiese estar a su lado por ser inteligente y exitosa.

En cambio, se encontraba sola en ese planeta, inimaginablemente lejos de cualquier otro ser humano. Abandonada.

Sentía que nadie la había entendido jamás, ni su familia, ni sus pocos amigos, ni sus colegas. Todo y todos la habían ignorado siempre, y ahora más que nunca y de manera definitiva. Había desolación en el mundo en que se encontraba y en su corazón. Por eso, trabajaba sin descanso para no pensar, para olvidar, lo cual funcionaba la mayor parte de las veces... pero no siempre.

Todo la empujaba a pensar que lo que le estaba pasando era su culpa. Siempre se había esforzado en hacer las cosas bien, perfectas para ser más preciso, buscando la atención y consideración de quienes le rodeaban. Pero no importa lo que hiciese, ella no merecía nada de eso.

Al llegar a la nave dedicó dos horas a revisar en detalle los resultados de los análisis recién efectuados. La tecnología utilizada permitía saber si el fruto era nocivo por si mismo o si las interacciones con la bioquímica del ser humano representaban algún aspecto peligro en el corto o largo plazo. Ella había desarrollado la mayor parte de la teoría biológica requerida para desarrollar los aparatos con estas capacidades, además de asesorar directamente las actividades para su construcción y calibración.

Recordó que ese día cumplía 5 años en el planeta. En realidad, no lo había olvidado ni por un instante. Y se sintió como tonta por pensar que algo ocurriría.

Sus esperanzas parecían ser en vano.

Tomó un baño y se metió a la cama con la intención de dormir. Estaba cansada aunque no más que de costumbre, pero quería terminar de una vez el día y dejar de pensar. Cerró los ojos con fuerza.

Esa noche soñó que era niña nuevamente, y que estaba en una casa que era la suya. A través de una de las ventanas de la casa vio un camino, que era nuevo y estaba por andar, y un parque de niños. Todo le resultó familiar. Repentinamente, empezó a escuchar un pitido que venía desde el parque. El sonido se hacía más y más fuerte, más cercano... y más y más y más... sintió miedo, se llevó sus manitas de niña a los oídos y empezó a gritar...

Se despertó gritando también y su grito se confundió con el pitido, que parecía venir de todas partes.

Escuchó con atención, no podía creerlo. No estaba soñando. Todos los radares de la nave, todas las alarmas pitaban desesperadamente. Prestó aún más atención y pudo distinguir un sonido muy potente, como de un trueno continuo, en el exterior de la nave.

Con toda su experiencia no podía equivocarse sobre ese sonido. Y recordó los 5 años pasados, y aquel tercer mensaje que no quería escuchar.

(Continuará)

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martes, 25 de diciembre de 2012

Fuera de este mundo (I)

Ella caminaba por la orilla de la playa, dejando que las olas mojaran sus pies y sus tobillos. Hasta el agua se sentía diferente en ese lugar, tenía una textura más suave, casi como si fuera un gas. Quizás tendría que ver con que la gravedad del planeta era ligeramente menor que la de la Tierra, o por un diferente contenido de sales en ella. O podría ser sólo su imaginación.

La arena le transmitía una sensación muy agradable en cada pisada. Al principio fue dificil no tener cierto recelo de su color verde, pero era tan suave... que no podía resistir el deseo de caminar descalza cada día por la orilla de la playa.

El día había comenzado un poco frío para ser verano, pero no fue necesario usar prenda alguna adicional de ropa. Se detuvo un momento para respirar profundo, dejando que sus pulmones se llenaran de aire muy limpio.

En un lugar como este, todo podría haber sido perfecto.

No pudo evitar recordar el día de su llegada al planeta. Al despertar de su hibernación inducida había dedicado las primeras 4 horas a revisar el estado de la nave y chequear el historial de lecturas de los instrumentos. Todo en orden. El aterrizaje, totalmente dirigido por la computadora, había sido un éxito. Las mediciones de la atmósfera del planeta coincidían perfectamente con lo esperado: condiciones similares a las de la Tierra y perfectamente aptas para la supervivencia humana. Abrió la puerta de la nave y dedicó 2 horas más a recorrer el terreno más inmediato. Comprobó la existencia de un río en las cercanías, tal como se había planificado, y en dos minutos verificó con los instrumentos que el agua era perfecta para su consumo. Era una hermosa tarde de primavera en ese planeta extraño que llamaría "hogar" para el resto de su vida.

Fue entonces cuando regresó a la nave para asearse y descansar. Estaba agotada, quizás por las intensas emociones que estaba experimentando, y sentía la necesidad de tomar un buen baño y dormir en una verdadera cama. Entro a su habitación, se desnudó y justo antes de entrar a la ducha se miró en un espejo por primera vez en 8 años. No supo como sentirse en ese momento, entendía que era inevitable el cambio, después de todo ella era una científica, la mejor del mundo en su área... pero como persona común se asustó un poco. Vió que su juventud estaba quedando atrás. Se obligó a dejar de mirar.

Entro a la ducha y mientras el agua caía sobre ella comenzó a imaginar los eventos de los próximos días y a hacer una lista de sus próximas tareas de acuerdo al programa de la misión. Lo más importante es que él debería llegar exactamente en 5 días. Recordó las discusiones antes del despegue de las naves sobre quién debería ir primero. Al principió, él insistió en que no podría ser ella, por el riesgo que un viaje como éste representaba. Pero un par de meses antes del lanzamiento cambió de idea repentinamente y aceptó que ella estaba mejor preparada y que era la persona más brillante y más calificada para la misión, lo cual era totalmente cierto. Por lo tanto, ella debería tener el honor de ir en la primera nave, y él partiría en la segunda 5 días después.

Le entristeció un poco no poder recordar bien su rostro.

Por supuesto, se analizó también la posibilidad de que ambos viajarán en la misma nave, pero la combinación de requerimentos de masa, peso y velocidad, además de la energía usada en las unidades de hibernación inducida, aspecto crítico de la misión, lo hacían imposible.

Al terminar su baño y antes de irse a la cama, decidió revisar la memoria de mensajes de sonido de la nave. Por lo anticuada de su tecnología, el sistema estaba destinado sólo a comunicaciones de emergencia, en caso que los otros más modernos y de mayor alcance fallaran. Generalmente, las computadoras se encargarían de todo. Pero en sus verificaciones encontró que las comunicaciones funcionaban perfectamente.

Al revisar los mensajes de sonido le sorprendió ver que había 3. Aún pensando que se trataba de un error, verificó las fechas. El primero fue recibido 4 días después de su despegue... el segundo a los 11 meses, y el tercero aproximadamente 2 años después del despegue, cuando la nave se encontraría lo más lejos de la Tierra que un mensaje así podría ser recibido. Más allá, este sistema de comunicación se tornaba inservible.

Escuchó el primer mensaje. Era la voz de él, aún después de 8 años pudo reconocerla.

- Creí que lo mejor era decirte esto con mi propia voz. Y es que... lo siento... no puedo ir... se que esto es sumamente difícil... pero no puedo ir en la segunda nave... no siento que podamos compartir el resto de nuestras vidas juntos, solos. He estado hablando, preguntando... y quizás necesito conocer a otras personas, sumergirme en el mundo y vivir como uno más. He dedicado mi vida a la ciencia, con una disciplina que me ha apartado de los demás. No te lo dije antes porque sería una crisis para la misión, y sé que esto es lo que más quieres en el mundo. Ellos ya lo saben y están entrenando a alguien más, que irá pronto. Te deseo lo mejor...

Increíble. Escuchó el mensaje una y otra vez, casi con incredulidad científica. "Están entrenando a alguién más, que irá pronto". ¿Qué significaba eso? Ellos se habían estado preparando para la misión durante 7 años, ¿cómo pueden estar entrenando a alguien? ¿Será que ellos sabían algo de todo esto con antelación?

Además ¿acaso la misión en si misma no se basaba en que los dos cientificos tuvieran una relación y que quisiera vivir juntos, sólos, en este planeta? Recordó el día en que fue informada sobre el programa por el director del Instituto, que era justamente donde ellos se habían conocido. Le preguntó a ella si podía proponerlos como candidatos ante el Gobierno. Ella dudó por un instante, pero luego respondió diciendo que le parecía una buena idea. En cualquier caso, faltaba mucho para tener que asumir un compromiso definitivo.

Nuevamente le costó recordar el rostro de él, esta vez para poder odiarlo.

Reunió todo el ánimo que le quedaba para escuchar el segundo mensaje. Esta vez era el Director del proyecto espacial mismo quien hablaba.

- Como sabes, hemos estado entrenando un nuevo tripulante para la segunda nave. Pero un gravísimo accidente ha ocurrido en el Centro de Entrenamiento. Han fallecido los 2 candidatos y 10 de nuestros investigadores, y ahora nuestros fondos y nuestras operaciones están comprometidas. Quiero ser honesto contigo, hay personas que ven demasiado riesgo en esto y hablan de olvidar todo y echar a pérdidas lo invertido hasta ahora. Yo quiero ser optimista y estamos trabajando duro para salir adelante. Lo siento... lo siento... lo siento.

Sintió ganas de llorar. Pero levantó la mirada hacia una de las ventanas de la nave y sus ojos se toparon con el atardecer más bello que jamás un ser humano había contemplado.

Se quedó inmovil. No quería escuchar el tercer mensaje.

(Continuará)

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sábado, 3 de noviembre de 2012

(Nuestra) maquina del tiempo

Camino muy despacio de regreso al hotel, como alguien no tiene ninguna intención de llegar a su destino. Al dejarte en la estación del Metro te entregué mi ticket como recuerdo de esos días, ese ticket que habías comprado para mí, que se convertía en una de esas cosas que no significa nada y significa muchísimo a la vez.

Me siento extraño. Imagino que cambiar el pasado tiene sus consecuencias. Voy recordando ese momento sobre el que tanto hablamos. Sin embargo, la forma como lo percibo y como me siento al respecto es muy distinta…

Como hacía casi todos los días al regresar del colegio, me bajé de la buseta justo al inicio de la cuadra donde acostumbraba a cruzarme contigo. Lo hacía con toda la intención de encontrarte. Te vi enseguida a lo lejos, pero creo a ti que te tomó algunos segundos verme. Al hacerlo, te pusiste tu media sonrisa para nuestro encuentro y mirabas al cielo, a ninguna parte. Caminabas despacio, no se si ese era tu forma de caminar o sólo lo hacías en estas ocasiones. Me pregunté, como siempre: “¿podré hablarle hoy?”…

Fueron tan pocos nuestros encuentros… y tan cortos… pero sin hablarnos, casi sin mirarnos, nos dijimos tantas cosas y sembramos algo que perdura para siempre.

En 3 días construimos nuestra máquina del tiempo y cambiamos el pasado, partimos del hoy e hicimos el ayer diferente. Ahora mis recuerdos me dicen que hemos estado juntos toda la vida.

Ya voy a llegar al hotel. Me siento extraño. Cambiar el pasado me hace llorar. Pero no me importa pagar ese precio por recordar toda una vida junto a ti.

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domingo, 12 de agosto de 2012

Mañana será un nuevo día

El camino resulta cada vez más pesado y monótono. Durante mucho tiempo he marchado por la misma vía asfaltada, de grandes rectas y curvas apenas perceptibles. Los árboles apostados a ambos lados son verdes y frondosos, y contrastan con la soledad y el espeso silencio que sólo mis pasos se atreven a cortar tímidamente.

Hace un par de semanas que las lluvias llegaron a refrescar un poco el ambiente, a limpiar el aire, sobre todo en las noches. Sin embargo, hoy el cielo esta libre de nubes y las primeras estrellas empiezan a mostrarse temprano, cuando la puesta del sol aún no ha terminado.

He dejado atrás parte de mi carga, a veces por querer viajar más ligero, a veces por rabia y desesperación. No pienso que la necesite más. Me he quedado con lo indispensable... son tantas cosas por hacer... y al mismo tiempo son tan pocas las que ahora importan. Me pregunto si valdrá la pena preocuparse tanto.

Decido que es el momento de detenerme por hoy. Una vez que he preparado mi refugio, constato de manera un poco triste que en el camino no hay rastro de mi andar, huellas de mi paso. A veces no nos queda más remedio que seguir el camino que otros han construido, hacer nuestro propio sendero no es una opción.

Fijo mi mirada en el horizonte mientras el atardecer se extingue dando paso a la noche. No se cuantas veces he visto algo así pero hoy lo disfruto. Y es entonces cuando tu recuerdo viene a mi, y en medio de la desolación todavía tengo una razón para sonreir.

A cada paso que he dado, en cada noche solitaria, en la tristeza y en los momentos de alegría, has venido acompañandome. Mi memoria se alimenta de las cosas vividas y de las nuevas aventuras que he imaginado junto a ti, de los sueños cumplidos y amplificados, de las conversaciones que quizás tendríamos. Al no estar, has pasado a estar siempre.

Busco nuevamente en el horizonte antes que la noche sea haga omnipresente. Busco ver tu rostro. Nada. Pero mañana será un nuevo día.

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