Me he propuesto un nuevo proyecto de extrema importancia, a ver que les parece: voy a raparme la cabeza y hablaré de este hecho en Twitter y hasta quizás en Facebook. También incluiré una foto de la rasuradora en estos medios (tendré que usar por primera vez twettphoto), con restos muy pequeñitos de cabellos, como una prueba más de tan magno acontecimiento.
Imagino que te parecerá importante que yo haga esto, ¿no? ¿Noooooo?
Bueno, no te preocupes, a mi tampoco.
Sin embargo, para algunas personas esto si parece ser importante. Me refiero a que alguien se rape la cabeza, lo anuncie por Twitter y hasta ponga fotos.
Quien hizo esto fue Alejandro Sanz, y aquí está la prueba: http://tweetphoto.com/32348045. Por supuesto, me podrás decir: "bueno Armando, pero se trata de Alejandro Sanz". Eso quizás justifique que más de 16 mil personas hayan visto la foto hasta ayer en la noche y montones la hayan comentado.
Yo no tengo nada contra Alejandro, me parece un artista excelente, me encanta su música y hasta creo que es un buen tipo. Pero esto de ser famoso, no sólo en el caso de Alejandro, lo hemos llevado al exceso.
El punto es que a veces se pierde de vista la importancia del ser humano mismo y caemos en este tipo de banalidades. Creo que hay tantas personas haciendo tantas cosas buenas y, de seguro, más importantes que raparse la cabeza y nadie lo sabe, nadie lo promociona.
Ni siquiera le tomamos una foto para ponerla en Twitter, y si la ponemos, seguramente no será tan popular como una razuradora con cabellos.
Estamos mal, pero empeorando.
Todos los derechos reservados A.F.
lunes, 12 de julio de 2010
lunes, 5 de julio de 2010
Variaciones de la misma tontería (I)
Versión 1
Apenas entró al bar, su mirada quedó prendada de ella. Le pareció hermosa y le empezaron a sudar las manos. Por fin, después de un buen rato logró armarse de valor y acercársele, aunque no sabia muy bien que hacer.
- Hola, veo que estas sola. Si no te importa, voy a sentirme aquí.
- Realmente si me importa. Veo que hay muchos otros lugares vacíos.
- Sólo pensé en hacerte compañia y quizás invitarte una bebida.
- Gracias pero ya tengo una bebida y puedo pagar por las que yo quiera.
Todo estaba resultando más difícil de lo planeado. No se parecía en nada a lo que mostraban en la televisión y realmente no tenía muchos más argumentos.
- Perdón, no dudo que tengas compañía, pero sólo pretendo ser amable e invitarte una bebida.
- No me interesa tu amabilidad.
Dios, sus respuestas le resultaban duras e inesperadas.
- Bueno, está bien, pero al menos podemos conversar.
- No tengo ganas de conversar, y menos me interesa conversar contigo.
- Lamento entonces haberte molestado - alcanzó apenas a balbusear, mientras se retiraba abatido.
- Púdrete - lanzó ella en respuesta.
Versión 2
Se sentia orgulloso de ser el típico Don Juan. Todas las mujeres caían rendidas a sus pies.
Apenas entró al bar, la miró y decidió que ella sería su próxima víctima. Le pareció hermosa, como otras, pero sin duda sería un trofeo, al menos, divertido. Se acercó a ella sin pensarlo dos veces.
- Hola, veo que estas sola. Si no te importa, voy a sentirme aquí.
- Quiero ser tuya esta noche - lanzó ella en respuesta.
Versión 3
Apenas entró al bar, su mirada quedó prendada de ella. Le pareció hermosa y le empezaron a sudar las manos. Por fin, después de un buen rato logró armarse de valor y acercársele, aunque no sabia muy bien que hacer.
- Hola, veo que estas sola. Si no te importa, voy a sentirme aquí.
Ella lo miró con profundo desprecio y aire furioso. Ni siquiera se molestó en decirle que se marchara.
Todos los derechos reservados A.F.
Apenas entró al bar, su mirada quedó prendada de ella. Le pareció hermosa y le empezaron a sudar las manos. Por fin, después de un buen rato logró armarse de valor y acercársele, aunque no sabia muy bien que hacer.
- Hola, veo que estas sola. Si no te importa, voy a sentirme aquí.
- Realmente si me importa. Veo que hay muchos otros lugares vacíos.
- Sólo pensé en hacerte compañia y quizás invitarte una bebida.
- Gracias pero ya tengo una bebida y puedo pagar por las que yo quiera.
Todo estaba resultando más difícil de lo planeado. No se parecía en nada a lo que mostraban en la televisión y realmente no tenía muchos más argumentos.
- Perdón, no dudo que tengas compañía, pero sólo pretendo ser amable e invitarte una bebida.
- No me interesa tu amabilidad.
Dios, sus respuestas le resultaban duras e inesperadas.
- Bueno, está bien, pero al menos podemos conversar.
- No tengo ganas de conversar, y menos me interesa conversar contigo.
- Lamento entonces haberte molestado - alcanzó apenas a balbusear, mientras se retiraba abatido.
- Púdrete - lanzó ella en respuesta.
Versión 2
Se sentia orgulloso de ser el típico Don Juan. Todas las mujeres caían rendidas a sus pies.
Apenas entró al bar, la miró y decidió que ella sería su próxima víctima. Le pareció hermosa, como otras, pero sin duda sería un trofeo, al menos, divertido. Se acercó a ella sin pensarlo dos veces.
- Hola, veo que estas sola. Si no te importa, voy a sentirme aquí.
- Quiero ser tuya esta noche - lanzó ella en respuesta.
Versión 3
Apenas entró al bar, su mirada quedó prendada de ella. Le pareció hermosa y le empezaron a sudar las manos. Por fin, después de un buen rato logró armarse de valor y acercársele, aunque no sabia muy bien que hacer.
- Hola, veo que estas sola. Si no te importa, voy a sentirme aquí.
Ella lo miró con profundo desprecio y aire furioso. Ni siquiera se molestó en decirle que se marchara.
Todos los derechos reservados A.F.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
