Viendo lo horroroso que es el mundo actualmente, yo propondría cambiar un poco la celebración de Halloween:
- Que en este día nos quitemos los disfraces que usamos a diario, y vayamos de casa en casa mostrándonos tal como somos.
- Que no esperemos recibir nada, que todo nos tome por sorpresa, nos agrade, exceda nuestras expectativas.
- Que los adultos se dejen llevar por los niños a donde quieran ir. Los niños tienen la fórmula de la felicidad, algo que olvidamos con los años.
- Que abramos las puertas de nuestras casas y de nuestros corazones al perdón, a la comprensión, a la reconciliación... Un día para escuchar, para entenderlo todo, para perdonarlo todo, para aceptar a los demás como son, para darle alas a quien las necesita, para dar refugio a quien lo busca. A fin de cuentas, un día así no enriquece ni empobrece a nadie.
Vaya que hace falta un día así. Creo que nunca lo veré llegar, pero espero que alguien lo haga.
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