sábado, 28 de febrero de 2009

Amor... discos

Tú sabes que esto no es contigo...

Hay tantas cosas que quisiera decirte. No sabes, no tienes la más minima idea, de todo lo que llevo en mi pecho encerrado, pujando por salir y mostrarse al mundo.

Y es que lo nuestro es un universo lleno de estrellas... y planetas... y cometas... y polvo interestelar... y agujeros negros... y supernovas... pero sobre todo agujeros negros que se lo comen todo, lo bueno y lo malo, y sólo dejan un vacío más negro que el alma del que te conté.

Siempre están presentes en mi pensamiento tus rollos, tus manipulaciones, tus críticas, tus engaños. Todas esas pequeñas cosas, esos momentos especiales, que han cambiado un poco mi vida. Y es que el deseo de hacer lo que te de la gana te seduce. No te puedo decir que es infantil tu actitud, esa terquedad en no crecer, de ser adolescente por siempre, pues eso te gobierna; el total desinterés por madurar, pues eso lo que manda... si te lo dijera estaría loco, estaría mal.

Yo se que soy culpable, que me equivoqué. Bueno, eso es lo que tu piensas, lo que está en tu cabecita. Vamos, tú sabes que no es cierto!!! Es decir, no me importa tu opinión, pero está bien. No consigo olvidarte, pero me hace bien no hacerlo. Así recuerdo que las rosas tienen espinas, y que puyan.

En verdad, si me equivoqué... al creer en ti. Pero ojalá alguien pueda ser feliz al final de esta historia. Claro, me refiero a mi. Está bien, ojalá tu también lo seas, no me afectará en lo más mínimo y contribuirá al bienestar total del universo.

Todo termina como comienza:

Tú sabes que esto no es contigo...

sábado, 21 de febrero de 2009

Una pareja sin preguntas

Tu mirada de gata me hechizó. Recuerdo todo de ese momento. Es una imagen que quedó para siempre impresa en mi mente, cada una de mis neuronas tiene una copia trazada en firme material genético e impulsos eléctricos.

Y me lancé detrás de ti, no podía perderte, dejarte ir era un suicidio. Ese dia fui un hombre sin preguntas, sin dudas. Todo lo que tenía que saber lo sabía, y todo ese conocimiento se resumía en una palabra: TÚ.

Y descubrí que tu también eras una mujer sin preguntas.

En fin, dos atomos radioactivos que se atraen antes de la hecatombe.

Siempre nos dijimos que no podíamos ser convencionales, que ese librito no se escribió para nosotros.

Ya entonces estabamos perdidos, no había marcha atrás. Sin guión a seguir, lo habíamos tirado lejos, pero la obra seguía en escena y nos tocaba decir nuestras líneas (eeehhh aaahhh eeehhh aaahhh) Llegó la duda, el miedo, la destrucción. Llegaron las preguntas.

Ahora, se ha hecho de noche y no encuentro el camino. Tengo el guíon polvoriento en mis manos, pero es tarde, no se en qué página vamos.

miércoles, 11 de febrero de 2009

El examen


Por misterios de la computación, algunas teclas de mi laptop no funcionan. Al menos no puedo culpar de esto al Windows Vista, que pienso es la peor broma que nos ha jugado Guillermo Puertas (Bill Gates, para los amigos).

Entre las teclas que no funcionan están las de los signos de interrogación. Por eso, entre otras razones, no he agregado nuevas entradas a mi blog recientemente. Mis textos incluyen muchas interrogantes, y me cuesta escribir si no puedo usarlas (es una excusa aceptable, tienes que admitirlo).

Así que pensé acerca de cómo sería vivir un día sin preguntarme cosas. El problema es que yo soy Pepito Preguntón, el fastidioso, el que pregunta cosas cuando todos quieren irse. Y el que sufre más eso soy yo mismo, porque constantemente me cuestiono.

Esto se vuelve más arrecho cuando me pregunto cosas cuyas respuestas desconozco. Es que yo soy así, no me gustan las cosas fáciles, prefiero lo jodido, lo que te hace trasnochar. Así nos pasa en la vida, o por lo menos en la mía. A veces siento que no puedo dar un paso sin cuestionarme su pertinencia e idoneidad (escogí las dos palabras más difíciles que me vinieron a la mente), si le va a doler a alguien o no, si mis principios me lo permiten, etc., etc.

Te puedo decir: yo he tomado decisiones que han cambiado mi vida, he respondido a algunas preguntas que me he planteado. Tú, seguramente, también lo has hecho. Pero vamos, tú sabes: nos cuesta mucho responder a las preguntas realmente importantes! Es como entregar un examen en el que respondiste todo... pero que no sabes como saliste hasta que el profesor entrega la nota. Te haces 100 ejercicios para estudiar, pero sabes que sólo te van a preguntar los más difíciles, esos en los que no te dieron las mismo resultados del libro!

Lo peor es que, en este examen, hay muchas partes de autoevaluación, debemos responder en los caminos que hemos tomado.

No es fácil... pero así es la vida... hasta que escuches: "entreguen por favor"