jueves, 10 de junio de 2010

Tiempo para todo

Recuerdo que cuando era adolescente jugaba ajedrez con mi primo Manuel. Yo realmente pasaba mucho trabajo en esas partidas porque él jugaba muy bien (hasta un torneo en el Colegio había ganado) y yo no era precisamente una estrella del llamado "juego-ciencia". Eso si: al menos una vez le gané.

También solíamos jugar bastante futbolito y pelotica de goma con otros muchachos, y todos competíamos sanamente por ser los mejores. Yo jugaba mucho y practicaba para ser como Maradona, hasta trataba de driblar con la pierna izquierda. Así, poco a poco el deseo de aprender a jugar bien al ajedrez quedó atrás.

Luego, entre la universidad y el descubrimiento de la guitarra tenía mucho menos tiempo para el deporte, y nunca llegué a ser el mejor jugador de fútbol del mundo.

Cuando estudié matemáticas, pues quería ser el mejor, dominar la programación lineal, el análisis, el álbegra y la geometría, y demostrar el Teorema de Fermat. Con la guitarra quería tocar "Smoke on the Water", emular a los Hombres G y tener mi propia banda, además de escribir canciones que todo el mundo conociera y cantara.

Hoy día, pues estoy lejos de dominar cualquier rama de la matemática (bastante lejos) y alguien se me adelantó demostrando a Fermat. Aún toco la guitarra aunque con mucha menos frecuencia, y ninguna de mis canciones a sonado nunca en la radio.

En fin, el tiempo ha pasado y no he logrado ser tan bueno jugando al ajedrez o al fútbol, tocando la guitarra y cantando, o siendo un genio de las matemáticas. Y estos son apenas cuatro ejemplos de cosas que he querido ser y no he podido.

A veces nos empeñamos en estar 100% preparados para hacer las cosas, que llegue el momento perfecto o que tengamos tiempo suficiente. Por supuesto esta actitud tiene sus ventajas.

Sin embargo, si esa hubiese sido mi postura ante la vida no hubiese compartido muchos momentos con mi primo...
No hubiese jugado y corrido con mis amigos disfrutando de meter un gol, quitarle el balón a un contrario o simplemente estar exhausto al final de una tarde de juego...
No hubiese experimentado el sentarme frente a un papel en blanco para tratar de escribir unas ecuaciones y elementos matemáticos que explicaran (modestamente) nuestra realidad o mundos imaginarios...
Nunca hubiera escrito canciones y cantado al amor y a Dios, con mis amigos y hasta con personas que no conocía, o participado en festivales...

Por eso, muchas veces en la vida vale la pena hacer las cosas aunque no estemos 100% preparados. Jamás tendremos tiempo para hacer todo lo que queremos tan bien como queremos. Yo todavía estoy entendiendo y aprendiendo esto.

Lo mas importante es que esas experiencias las vivimos junto a nuestros seres queridos.

Por eso, aunque hoy llegue un poco más tarde a la casa, me acueste después de lo que planifiqué o mañana tenga que levantarme más temprano, iré a verte para compartir contigo, haré lo que me gusta y trataré de aprender algo nuevo, aún sabiendo que el tiempo no me alcanzará para todo.

Yo aún quiero jugar aprender a jugar ajedréz, a tocar guitarra (como Kirk Hammet) y aún quiero saber más matemática. También juego al fútbol como mejor puedo.

Ahora también se me ha metido en la cabeza escribir.

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3 comentarios:

Anita dijo...

Hermanito del alma ¡Qué bueno volver a leerte! Me encantó. Y quizá tus canciones no han sonado en la radio, pero sí en los corazones de gente que te quiere. El sonido de tu guitarra todavía puedo escucharlo y confieso que muchas veces (siempre) lo extraño. Hay tiempo para todo, al menos hay que buscarlo. Te quiero mucho. Seguiré leyéndote.

EQP dijo...

Bro! que tal? creo que si usamos los recursos que la tecnología nos da hoy podemos grabar tus canciones y hacerlas sonar en la radio, avisa si te parece buena idea. Saludos! Eduardo.

Raquel Méndez dijo...

Creo que eres muy modesto =O)). Si quieres escribir, hazlo, se te da bastante bien. Un besazo =O))