domingo, 9 de octubre de 2011

Redes (anti)sociales

No se dónde puse el cargador del celular. Siempre pierdo todo. ¡Oh! Allí está. Menos mal porque ya tiene poca batería.

Antes de poner a cargar el teléfono lo reviso una vez más. No hay mensajes nuevos. Me aseguro que tiene todo el volumen puesto por si alguien llama.

Enciendo la computadora y coloco el teléfono al lado. Ahora que recuerdo, tengo que bajar la última actualización del antivirus, aunque he pasado un par de semanas sin ver ninguna alerta por malware u otras amenazas.

Trato de entrar en el messenger e introduzco la contraseña mal. Ahora si, ya está. Ummm déjame revisar. Ningún contacto conectado. Que fastidio. Bueno, en realidad Pedro está conectado, pero jamás contesta.

Desde que comenzó la epidemia, hace como 3 semanas, se ha hecho cada vez más difícil contactar a alguien. A los únicos que veo, y sólo en las noches, es a los vampiros. No hablan, gruñen, gritan, pero a decir verdad no son tan escandalosos como esos degenerados que ponen música a todo volumen mientras beben en plena calle hasta la madrugada. Y estando acostumbrado a los malandros, tampoco es que el vandalismo de los vampiros parece algo del otro mundo.

Voy a revisar mi correo. Imagino que la bandeja de entrada ha de estar vacía como en los últimos días. Hey, no espera... ¡¡¡hay un mensaje!!! Lo envía una tal "Lina N.". El asunto dice "Looking for marriage". Rayos. Otro mensaje spam, no se porque no fue directamente a la carpeta de correo no deseado. Pienso que Hotmail nunca va a ser tan bueno en esto como Gmail. Pobre Bill Gates, con tanto dinero y sin poder disfrutar del pequeño placer de ser mejor que su rival. Por cierto que a él también se lo debe haber llevado la epidemia por delante.

Cielos... no he revisado... carpeta... no deseado... ups, ¡hay dos mensajes aquí! ¡Dos mensajes de Sonia! Uno de ellos es de hace un mes. A ver que dice:

- Hola, cómo estás? Ya tienes carro? Si es así podemos salir. Llámame! XOXO.

- Interesada - me digo antes de borrarlo definitivamente.

A ver el segundo mensaje. Oh, éste es de hace una semana.

- Auxilio, por favor ayúdame!!! Estoy en mi casa... aterrorizada... creo que los vampiros saben que estoy escondida aquí... por favor ven a buscarme...

- Interesada - pienso nuevamente. Paso el mensaje a la bandeja de entrada con la intención de responderle cuando tenga tiempo.

Bueno, voy a hacer mi último intento de contactar a alguien hoy pero usando Facebook. Introduzco clave y...

- Woof, woof... woof, woof... Justo antes de presionar "Enter" la perra empieza a ladrar.

Le grito de inmediato - Sam. Saaaaam... Cállate que vas a despertar a los vampiros. Después vienen para acá a tumbar la puerta porque no los dejas dormir. Ven acá Sam. Saaaam.

Sam entra por la puerta al cuarto y se echa junto a mi.

- Escandalosa... Ven Sam, vamos a revisar nuestras cuentas en Facebook.

Por fin presiono "Enter" y accedo a mi cuenta. Voy a mi perfil, donde el único mensaje reciente es "Armando and Sam are now friends". Hago clic en "Sam", veo su perfil y su foto con su huesito de goma en la boca. "Friends", pues sólo 1. Bueno, apenas le creé una cuenta hace 3 días. - Tienes que buscar más amigos Sam - le digo.

Le hecho una miradita al "Ticker" por no dejar, aunque recientemente mis amigos no están haciendo mucho como para mostrarlo en tiempo real (o irreal). ¡Oh! pero si aquí hay algo que acaba de añadir Rafaela:

"Rafaela added a new photo to the album Cazando Vampiros"

Me sorprendo al ver la foto de Rafaela vestida como de uniforme de campaña sosteniendo por los cabellos, con sus propias manos desnudas, la cabeza de un vampiro.

Dios... ¡Esto significa que hay alguien más vivo! ¡Alguien más vivo!

Me sorprendo aún más al ver que en la esquina inferior derecha de la pantalla. Mi corazón empieza a palpitar aceleradamente, gruesas gotas de sudor empiezan a correr por mi frente, mis manos temblan tanto que casi no puedo sujetar el mouse.

"Chat (1)"

Alguien conectado. Alguien conectado. Alguien... Hago clic y veo que es Rafaela que está conectada. Como quien no quiere la cosa le escribo:

- Hola, cómo estás? Qué has hecho?

¡Por fin! ¡Alguien en medio de esta soledad! ¡Pero ya no más! Mi amiga Rafaela. Hace ya tanto tiempo que la conozco, y ahora la consigo precisamente aquí, en esta circunstancia.

Espero 1 minuto. No responde.

Espero 5 minutos. No responde. Le escribo nuevamente:

- Estás ahí?

Nada.

Tras una 1 minuto más de espera, leo lo que tanto temía:

"Rafaela is unavailable, but you can still send her a message"

Lleno de rabia e impotencia voy a salir de Facebook cuando veo que acabo de recibir un nuevo "Friend Request". Es Sonia otra vez. Presiono "Not Now".

Log Out.

Pienso nuevamente en Rafaela. Luego en Sonia.

- Interesada...

Todos los derechos reservados A. F.

lunes, 3 de octubre de 2011

Mis manos

Desde pequeño me sentí extraño porque mis manos eran diferentes.

Manos de viejo. Manos llenas de surcos, de arrugas. No eran como las de otros niños.

Manos que lucen como las de aquel que ha trabajado con ellas toda la vida, como aquel que ha arado la tierra para sembrar semillas, para arrancar la mala hierba, para cosechar después de esfuerzo.

Manos como las de aquel que ha dicho adiós tantas veces.

Manos que hablan del pasado, que forman parte de los recuerdos.

Con el canto de mis manos seco mis lágrimas. Manos con vida. Manos inertes. Manos que te dejan ir, que quieren sostenerte y no pueden. Manos que buscan acariciar, manos que sólo tocan el aire.

Manos que hablan de sueños, que son premonitorias. Manos blancas, que no dicen nada.

Son manos que, aunque extrañas, son ahora las únicas que conozco, con las que puedo vivir. Cualesquiera otras me son extrañas.

Lo que es extraño para otros, un misterio, es para mi cosa de todos los días.

Y todo esto me lo han enseñado mis manos diferentes.

Manos llenas de cosas para ti. Manos vacías. Manos que delinean tus labios y que acarician tu rostro, manos que te extrañan.

Manos en las que tus manos se ven más bonitas. Manos que no te olvidan.

Todos los derechos reservados A. F.