De acuerdo a nuestros cálculos, debes estar ahora en el límite del alcance de nuestros instrumentos de comunicación. Por eso he decidido enviarte este mensaje. Lamento informarte que nuestro proyecto ha sido oficialmente cancelado. No podemos hacer más. Los argumentos han sido los esperados: no se pueden tomar más riesgos y las pérdidas ya han sido suficientes. Sin embargo, y esta información es extraoficial, hay esperanzas de que un proyecto similar, impulsado por otros participantes, tenga como destino el planeta. Cuenta con más recursos y los científicos e ingenieros involucrados han seguido un camino tecnológico un poco diferente que les puede permitir mayores avances... pero también pueden representar un gran fracaso. De acuerdo al plan, deberían estar en posición de colocar una nave en el planeta cuatro años después de tu llegada al mismo. Esto es todo lo que se... y ni siquiera puedo decirte que es información oficial. Lo siento. Por favor, no pierdas las esperanzas.
Le tomó varios días reunir el valor para escuchar el tercer mensaje. Pero pensó que no tenía nada más que perder.
A pesar del mensaje, cada dìa se repetía conscientemente que no debía albergar esperanzas. El programa de la misión le permitiría transmitir un resumen de los resultados ehasta la Tierra, pero demoraría años en llegar hasta allí y la tecnología para hacerlo nunca había sido probada. El volumen de información, análisis y resultados quedaría especialmente protegido en la nave, esperando la llegada de misiones futuras. Porque casi con seguridad algún día los humanos llegarían a poblar el planeta.
Pero muy dentro de ella, esperaba que algo sucediera. Soñaba escuchar el sonido atronador de alguna nave, su presencia oscurenciendo el cielo.... o quizás recibir un mensaje, quién sabe de donde...
Y entonces se cumplieron 4 años en el planeta tal como decía el mensaje, y nada sucedió. Quiso engañarse a si misma pretendiendo que no sabía la fecha exacta, como muestra de que no guardaba esperanza alguna, pero casi contaba las horas. Quizás era un poco tonto pensar que algo pasaría exactamente ese día, pero no pudo evitar llenarse de decepción.
Desde entonces se sintió más vacía por dentro.
Pero ahora mismo, el sonido inconfundible y atronador de una nave que tanto imaginó era bastante real y la estaba dejando sorda. Todo vibraba a su alrededor.
Se levantó rápidamente y fue a calzarse sus botas para poder salir. En ese momento se miró al espejo y sintió como si lo volviera hacer desde aquel día recién llegada al planeta. Allí miró a una persona para quien el tiempo indudablemente ha pasado... estaba delgada, el cabello bastante lacio le llegaba a los hombros, y sus ojos quizás lucían un poco cansados y tristes... pero aún pudo reconocerse. Y sintió que aun conservaba belleza y femineidad. Sintió que aún tenía vida.
Se dirigió corriendo a la puerta mientras el sonido empezaba a hacerse menos intenso, y le aterró la idea de que quien manejaba la nave hubiese cambiado de idea y se estuviese marchando. Pero el sonido era más leve pero también más cercano, así que dedujo que simplemente había aterrizado.
Por fin salio, sintiéndose un poco desorientada pero enseguida miró a la izquierda, que era desde donde venía el sonido. Sus ojos se toparon con una nave que, a primera vista, tenía la forma y geometría de algo que pudiera haber sido construido en la Tierra. Sin embargo, era un poco más pequeña que la suya. ¿Y si era un vuelo no tripulado? Eso sería, después de todo, una decepción colosal. Aguardó hasta que los motores de la nave se detuvieron por completo. Entonces se hizo un silencio que le pareció denso... y eterno.
Transcurrió 1 minuto... 2 minutos... nada. Pensó nuevamente en la posibilidad del vuelo no tripulado y concluyó que no tendría sentido.
5 minutos.
Por fin, algo que parecía se una puerta empezó a mostrarse en el costado de la nave que miraba hacia ella. Y ésta se abrió completamente, lo suficiente para que una silueta que parecía humana se apreciara en el umbral. La figura dio unos pasos para salir de la nave y comenzó a aproximarse a ella.
Ella no pudo creer lo que veía. Y entonces dijo la última cosa que hubiese anticipado decir en ese momento:
- ¿Qué haces tú aquí?
Él la miro por primera vez en años. Y en su mirada había felicidad, y también tristeza. Respiró profundo antes de responder.
- Lo primero que quiero hacer es decirte nuevamente, en persona, que lo siento - dijo él - se que es demasiado pedir que me perdones por todo lo que hice, por todo lo que has pasado, pero lo único en que he pensado en los últimos años, cada día, es estar frente a ti para decirte que lo siento.
Ignorando lo que acababa de escuchar, ella le preguntó sobre la nave y cómo había sido él quien llegara allí. Él trató de resumir una historia de años en unas pocas palabras.
- Existía un proyecto paralelo al nuestro que estaba siendo desarrollado con la colaboración de diversas partes. Muchos recursos, pero sobre todo un enfoque tecnológico fresco y novedoso. Lograron desarrollar una nave más eficiente y más rápida, capaz de hacer cosas que a nosotros nos hubiesen llevado quizás 100 años en lograr. Pero aún este caso los abundantes recursos se agotaron, sólo se disponía de una nave y entonces el programa de tripulantes se complico.¿Cómo enviar a una persona sola? Dijeron que podrías haber muerto y que tendrían que "sacrificar" a alguien enviándolo sólo al planeta. Yo había estado tratando de entrar al programa por mucho tiempo, hasta que un día me llamaron. No lo dudé ni por un instante.
Ella, que había estado tratando de que su lado científico se mantuviera a flote, no pudo contener finalmente tanta rabia y se abalanzó sobre él. Comenzó a golpearlo en la cabeza, en el pecho, en los brazos y las lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas. Le gritó cuánto lo odiaba por lo que había hecho. Él no hizo ningún intento por defenderse.
- Por favor déjame terminar - dijo mientras la tomaba por los brazos - déjame terminar, que aún hay más.
- ¿Qué más puede haber? ¿Qué pretendes al venir aquí?
- Si hay más. Como dije antes, esta nave es mucho más eficiente y rápida, además de ser increíblemente maniobrable. Es suficientemente avanzada para aprovechar toda lo que sabemos sobre los agujeros de gusano y moverse en el espacio. El viaje desde la Tierra sólo tomó dos años y medio, pero podría llegar en aún menos. Y, además, está capacitada en para volar de regreso... a casa.
Al escuchar esto, consiguió calmarse por fin. Las miradas de ambos se encontraron.
- La nave puede llevar sólo una persona de regreso... y estoy autorizado para relevarte en tu misión. Sólo tienes que llevarte toda la información experimental que has recabado. Les he dicho que quiero quedarme, y puedo entrenarte en todo lo que necesitas saber sobre la nave. No importa lo que decidas, yo no voy a regresar, vine para quedarme.
- ¿Y tú esperas que, con esto, todo quedé atrás y así olvide lo que hiciste? - espetó ella con frialdad.
- Lo que hice no lo puedo cambiar. No puedo recoger el dolor que esparcí en tu vida. Pero en este momento, te ofrezco todo lo que tengo. En verdad, el aspecto científico de la misión no me importa. Haré todo lo que tenga que hacer porque es lo mejor para la raza humana... pero la verdadera razón de involucrarme en la misión has sido tú, primero para estar contigo y luego, cuando supe que la nave estaba capacitada para regresar, para ofrecerte esa posibilidad. Nunca quise que perdieras la esperanza, por eso hablé con el director de nuestro proyecto para que te enviara un mensaje. Revelar esa información pudo haber significado verme fuera de esto, pero necesitaba tomar el riesgo.
Ella lo miraba incredulidad. No sabía que decir.
- Una vez más tengo que decirte que lo siento. Simplemente tuve mucho miedo, aunque jamás quise hacerte daño.
Ella dio media vuelta y caminó nuevamente hacia su nave, de donde no salió en horas. Él, después de permanecer un buen rato de pie entre las dos naves, se dedicó a comprobar las mediciones registradas durante el viaje y a organizar un pequeño campamento.
Cuando se hizo de noche, ella por fin salió. Él estaba sentado en una roca a unos 20 metros de la nave, contemplando por primera vez el cielo desde el planeta que sería su hogar por mucho tiempo, muy probablemente para el resto de su vida. Ella se sentó a su lado.
- Es hermoso, ¿cierto? - preguntó ella - Si, lo es... mucho... - respondió él.
Guardaron silencio durante minutos, hasta que ella dijo:
- Me hiiciste muchísimo daño... a pesar de quien soy, no me será fácil perdonarte.
- Te entiendo.
Ella respiró profundo e hizo silencio. Se sintió nuevamente tranquila después del día de hoy, después de 5 años. Habló finalmente.
- Mañana será un largo día, tengo que ponerte al tanto del avance de los experimentos. Pero pasado mañana será domingo, creo que podemos tomarnos el día libre. Puedo llevarte a la playa.
Se miraron brevemente, dedicándose una sonrisa tímida. Luego, contemplaron las estrellas por horas hasta que el sueño los venció.
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