Me aterra pensar que las personas nunca cambian, sino que simplemente van revelando u ocultando/reprimiendo/escondiendo cómo son en realidad.
A veces siento arcadas emocionales al ver el comportamiento de algunos de mis contemporáneos. Aún es muy pronto para saber la generación del 2000 es igual o peor, pero creo que sufrimos de un mal de nos viene del siglo XX, de algún tipo de virus social, quizás deberìa decir "asocial", que arrastra a los seres humanos como hojas secas el viento. ¿Dónde quedó el deseo de crecer, de ser mejor?
Sin embargo me siento optimista. Tengo que serlo, pues me considero a mi mismo objetivo primordial del cambio, individuo que pretende salir de la oscuridad a la luz, que busca resurgir de las cenizas. Quizás yo sea una singularidad en este mundo, una discontinuidad infinita, irreparable... O puede haber otros caminando el mundo, pensando, sufriendo.
Lo cierto es que la felicidad sigue siendo la meta. Unos la buscan en el mismo lugar de siempre, y otros buscamos algún sendero nuevo. ¿Cuál es la opción correcta? No lo se. Me parece que la felicidad está en todas partes y no está en ningún lado, está con nosotros siempre y sólo "son momentos". Es todo y es nada. Es plenitud y vacío.
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