miércoles, 4 de marzo de 2009

Presentación del libro: "Un viejo modelo, una nueva persona"

Ayer en Madrid, Mathias Ulrike ha conversado con la prensa y varios de sus lectores durante la presentación de su más recientemente libro "Un viejo modelo, una nueva persona", pubicado por Casa Editorial Universo.

La obra es un compendio de artículos públicados por este sociólogo y teólogo en el semanario "Das Leben" y algún material inédito, especialmente seleccionado y presentado para el lector que está en búsqueda constante del sentido de la existencia y la felicidad.

Explica Ulrike que la obra se divide en tres partes fundamentales. La primera lleva al lector a revisar los modelos de vida que han cohexistido en la sociedad, tanto del mundo occidental como en las culturas orientales, africanas e inclusive aborígenes.

"La felicidad y la superioridad son estados ligados tradicionalmente a la posesión de bienes, a la rendición de tributos y a la pleitesía" dice el autor. "Sin embargo, hemos pasado de una relación de causalidad a una de reciprocidad e, inclusive en nuestros días, a una de causa y efecto pero en sentido contrario a la original".

Aclarando un poco más el punto indica lo siguiente:

"En las sociedades primitivas, el elegido, el que está más cerca de Dios, es considerado bendecido y, por tanto, se le trata con esmero y se le rinde tributo, sus posesiones se consideran un regalo divino que merece por su propia condición; quienes lo rodean y le agasajan, esperan disfrutar de la felicidad que él irradia y que deriva de su cercanía con el creador. En la actualidad, el que tiene más posesiones se considera más feliz, es superior por lo que tiene. Así, lo que originalmente era consecuencia, es la decir la posesión, ha pasado a ser la causa de la felicidad".

El autor aclara sin embargo que las posesiones "no se refieren solamente a lo material".

"El amor ha sido afectado también en este cambio en la relación causa-efecto de la felicidad. El triángulo Dios-Amor-Felicidad ha cambiado, se ha roto. Antes, el elegido era fuente de amor, por su misma cercanía a Dios, y su felicidad derivaba de cuanto amor podía entregar. Allí esta la figura y el modelo de Jesús de Nazareth, por ejemplo. En la actualidad, la felicidad se reduce a ser amado, mientras más amor se reciba, mejor. Y en ese proceso se rompe precisamente el vínculo con Dios".

La segunda parte trata de exponer la idea de "desmontar el andamiaje de la falsa felicidad" en el que vivimos en la actualidad.

"Nuestra idea de la felicidad está regida por una yuxtaposición de modelos de vida que nada tienen que ver unos con otros. Por eso, hay cosas que nos hacen feliz por un lado y nos afectan por otro". Además indica que "nuestras existencias son un completo embrollo".

"La sociedad y las culturas usualmente más modernas nos empujan al abismo. No sabemos si estamos en el camino equivocado, pues simplemente nos enfrentamos a miles de ellos, algunos sin destino. Sin un modelo a seguir, estamos perdidos. Y no se trata de obedecer un patrón al pie de la letra, es imposible, pero si de tener una guía".

La tercera parte es la más sugestiva de la obra: como implementar un nuevo modelo de vida, que nos haga verdaderamente felices. Promete esta ser realmente polémica.

"Quizás algunos lectores puedan sentirse decepcionados, pues recibirán muy pocas instrucciones para lograr este cometido" bromea el autor en su declaración más sorprendente. "Pero es que la felicidad son muchos puertos, y no todos tenemos el mismo destino; y también la felicidad es la senda que vamos cruzando, pero no todos tenemos la misma ruta".

"A veces, esta marcha se emprende con mucho dolor, con decisiones difíciles, con incertidunbre. Pero si tenemos un modelo a seguir tenemos entonces un mapa, una guía ante todas las dificultades. Podríamos utilizar el término decálogo para definir esto, pero es impropio pues, en si mismas, las guías fundamentales podrían resumirse en no más de 2 ó 3 puntos. Sin embargo, hoy día conviene explicarlas y desagregarlas un poco más".

Siguiendo siempre su línea jovial y positiva, culmina su conversación atizando el fuego de la esperanza:

"En cualquier caso, la idea es que este viaje que es la vida no lo hagamos como seres inanimados, como muertos... sino que estemos preparados y dispuestos para disfrutarlo, en otras palabras, dispuestos a ser felices. Puede ser que las tormentas nos saquen de la ruta muchas veces, pero siempre podemos rectificar y regresar al camino correcto. Así que, errar sigue siendo de humanos y rectificar nos acerca más a Dios".

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